
La Alcaidía pasará al Servicio Penitenciario: cómo será la transición y qué cambiará
La transición ya comenzó y busca reforzar los recursos humanos, mientras la Policía conservará la Alcaidía Contravencional.
La Alcaidía Penal de La Rioja pasará a depender del Servicio Penitenciario Provincial en el marco de una reorganización de las fuerzas de seguridad. El jefe de la Policía provincial, René Molina, confirmó que el proceso de transición ya está en marcha y que la implementación definitiva se concretará una vez finalizados los procedimientos administrativos.
En diálogo con Radio La Torre 102.1, Molina explicó que la decisión fue trabajada previamente con el Ministerio de Seguridad y responde a una necesidad operativa y de distribución de los recursos humanos disponibles.
“No es por una cuestión de capacidad operativa. Al contrario, reconozco y valoro el trabajo de más de 24 años que lleva el personal policial”, sostuvo el jefe policial, quien destacó la labor de los efectivos que históricamente estuvieron a cargo del resguardo de las personas privadas de la libertad.
El funcionario señaló que la incorporación de más de 50 agentes al Servicio Penitenciario permitió avanzar con la reorganización. También valoró el ingreso de nuevos efectivos a la Policía y el esfuerzo del Gobierno provincial para designar más de 270 agentes entre ambas instituciones.
Cómo será el traspaso de funciones
Molina precisó que la transición contempla una división de responsabilidades entre la Policía y el Servicio Penitenciario. La Alcaidía Penal quedará bajo la órbita penitenciaria, mientras que la Alcaidía Contravencional continuará a cargo de la Policía de la Provincia.
Esta última dependencia aloja a personas detenidas por infracciones al Código de Faltas, una función que seguirá siendo responsabilidad de la fuerza policial.
El jefe de la Policía aclaró que el cambio no implica un traslado automático de todos los detenidos al Servicio Penitenciario. Las personas alojadas en la Alcaidía continuarán allí mientras se define su situación procesal, y los traslados dependerán de las decisiones judiciales correspondientes. “Los detenidos van a seguir ahí, salvo que sean procesados o condenados y van a ser trasladados al penitenciario”, explicó Molina, al referirse al alcance de la modificación.
La transición ya está en marcha
Según detalló el funcionario, desde el lunes efectivos policiales y penitenciarios comenzaron a trabajar de manera conjunta para facilitar la adaptación al funcionamiento de la Alcaidía.
La tarea requiere coordinar los procedimientos internos, el cuidado de las personas alojadas, las audiencias judiciales y los traslados a tribunales. Actualmente, el establecimiento tiene una capacidad máxima de 200 personas y, de acuerdo con Molina, la ocupación se encuentra por debajo de ese límite.
El jefe policial consideró que la implementación definitiva podría concretarse en un plazo cercano, aunque aclaró que todavía deben completarse las instancias administrativas y las reuniones correspondientes con el Ministerio de Seguridad.
Un cambio consensuado entre las instituciones
Molina remarcó que la decisión fue acordada con la directora del Servicio Penitenciario y que no generó objeciones por parte de las autoridades ni resistencia entre los efectivos que trabajan en la Alcaidía.
“Esto no es una situación impuesta, es una situación que ha sido propuesta desde la Jefatura policial y el ministro, que ha sido consensuada y dialogada con la directora del Servicio Penitenciario”, afirmó.
Además, indicó que mantuvo una reunión con el personal policial de la dependencia para explicar los alcances de la medida. Parte de esos efectivos continuará desempeñando tareas vinculadas con los detenidos contravencionales, mientras que otros serán destinados a la Unidad Especial de Asuntos Juveniles.
La reorganización busca adecuar las funciones de cada fuerza y aprovechar los recursos humanos incorporados recientemente, sin modificar por sí misma la situación judicial de las personas detenidas.

