
Se cumplen 71 años del peor atentado contra el pueblo
16 de junio de 1955: El mayor bombardeo a la multitud reunida en la Plaza de Mayo
Por: Dra. Isabel Marta Salinas
Conmemorar es traer a la memoria, hacer presente los hechos acaecidos en el pasado que inciden en el presente y futuro. Recordar para procesar, interpretar y aprender.
El ejercicio de la memoria colectiva motiva y orienta el proyecto de vida compartido, cohesiona a la sociedad en el presente y condiciona e influye en el sistema de normas y valores, aprendiendo de las experiencias vividas y evitando que se repitan los errores y las tragedias padecidas.
Reflexionar sobre nuestra historia es siempre necesario para conocer y aprender del pasado, para pensar y diseñar un mejor presente, que proyecte un futuro superador y esperanzador para las próximas generaciones. . "La historia es la maestra de la vida" enseñó el romano Marco Tulio Cicerón, en el año 55 a.C.
Al cumplirse setenta y un años del más mortífero atentado contra la indefensa, desarmada y desprevenida población civil, es necesario recordar la crónica de ese día. El 16 de junio de 1955, -fecha de la masacre-, en el centro de la ciudad de Buenos Aires se escuchó un estruendo de varias explosiones que conmovió a los edificios. Estaban bombardeando en la Plaza de Mayo y sus adyacencias a una multitud de civiles inocentes, que estaban presenciando un acto público de acrobacia aérea.
El objetivo del bombardeo era derrocar al Presidente Juan Domingo Perón. Una atrocidad, un crimen incalificable, motivado por el odio hacia el presidente constitucional Juan Domingo Perón, su gobierno y adherentes.
Nadie podía imaginarse un atentado de esas características, que fue la negación de lo humano. No hay registro en la historia, hasta entonces, de un crimen similar, que la Fuerza Aérea de la Armada Nacional atacara a su propio pueblo, sin que existiera motivo alguno, causando centenares de asesinados y miles de heridos.
Más de 40 aviones de la Aviación Naval y de la Fuerza Aérea realizaron el bombardeo. La utilización de bombas de fragmentación potenció el efecto sobre los edificios y sobre indefensos civiles.
Fue la primera vez en la historia que los aviones militares de un país atacaban a sus compatriotas en un estado no beligerante.
El saldo del trágico bombardeo contra la población no ha sido determinado con certeza, pero sí está acreditado que ocasionó, al menos, 364 muertos y más de mil heridos. Todas y todos víctimas inocentes, indefensas, desprevenidas y desarmadas.
Entre las víctimas fatales del ataque terrorista, 3 pertenecían a la Fuerza Aérea y 17 al Ejército; entre ellos, 9 soldados del Regimiento de Granaderos a Caballo "General San Martín”, escolta presidencial. Las víctimas cayeron por las bambas y bajo la metralla de proyectiles lanzados por efectivos de las Fuerzas Armadas argentinas. Los aviones tenían en su fuselaje la inscripción "Cristo vence".
En la cruenta masacre participaron grupos de "comandos civiles" ligados a partidos políticos opositores al gobierno.
Uno de ellos tomó por escasas horas las instalaciones de Radio Mitre obligando por la fuerza a transmitir una proclama revolucionaria que en algunos de sus párrafos decía: "El tirano ha muerto (…) Nuestra Patria, desde hoy es libre. Dios sea loado (…) Compatriotas: en estos momentos, las fuerzas de la liberación económica, democrática y republicana han terminado con el tirano (…) Ciudadanos, obreros y estudiantes: La era de la libertad y de los derechos humanos ha llegado".
Fracasado el intento los golpistas huyeron a la República Oriental del Uruguay, con excepciones como la del almirante Benjamín Gargiulo que optó por el suicidio. Daniel Cichero considera que "…el 16 de junio marcó un jalón en las relaciones cívico-militar y orientó hacia la militarización de la política"..
En esa oprobiosa masacre, las armas de la Patria entregadas para ser usadas en defensa de su soberanía, fueron empleadas contra los propios argentinos por algunos miembros de las Fuerzas Armadas del país.
Nunca, ni antes ni después, ninguna ciudad de nuestro país fue bombardeada.
La masacre no fue investigada, no hubo procesos penales ni persecuciones.
La Historia Argentina registra en sus anales estos sucesos impunes que deben ser investigados. Fueron acciones perpetradas por odio político y ejecutadas por delincuentes.
En este presente atravesado por la grieta que divide a la sociedad, angustiada por la detención de Cristina Kirchner, la lideresa y presidenta del partido político con mayor número de afiliados en el país y la más representativa. Las desinteligencias enfrentan a la ciudadanía por posiciones irreductibles, que perturban la convivencia democrática.
A esta preocupante realidad debe sumarse la desafección democrática que se manifestó en todas las elecciones distritales realizadas en el país.
Memoria, Verdad y Justicia para todas las víctimas de la masacre del bombardeo a Plaza de Mayo, la tragedia nacional aún irredenta.
Nunca más crímenes por odio, como fue la masacre del 16 de junio de 1955 contra la población civil indefensa, en ningún lugar. Construyamos, aseguremos y consolidemos una sociedad basada en el respeto y el pluralismo, la tolerancia y aceptación de las diferencias, disidencias, diversas ideologías, creencias y cosmovisiones, con plena vigencia de los derechos humanos y el respeto al orden legal, en la que todas las personas puedan realizarse plenamente, en paz, igualdad, inclusión y justicia. -

