
La Rioja supera el promedio nacional de morosidad empresarial: las PyMEs registran una tasa del 9,21%
La morosidad de las empresas riojanas alcanza el 9,21%, casi dos puntos por encima de la media nacional. La industria textil, la construcción y el comercio, entre los sectores más afectados.
La situación financiera de las pequeñas y medianas empresas atraviesa un escenario preocupante en Argentina y La Rioja no escapa a esa realidad. Según un relevamiento del Centro de Estudios para la Ciudad y la Asamblea de Pequeños y Medianos Empresarios (APYME), la provincia registra una tasa de morosidad empresarial del 9,21%, frente al 7,79% del promedio nacional.
El dato fue confirmado por Alejandra Vives, directora jurídica del Centro de Estudios para la Ciudad, durante una entrevista con Radio La Torre 102.1, en la que analizó el impacto del endeudamiento sobre las empresas, las pequeñas unidades productivas y el empleo.
Vives explicó que el relevamiento identifica a las empresas que acumulan deudas con más de 90 días de atraso, es decir, aquellas que llevan al menos tres meses sin poder cumplir con sus obligaciones financieras. Advirtió que estos niveles de morosidad son elevados y se aproximan a los registrados durante la crisis de 2001.
La industria textil riojana, entre las actividades más golpeadas
Al referirse específicamente a La Rioja, la especialista vinculó los elevados índices de morosidad con las características de la estructura productiva provincial y señaló especialmente las dificultades que atraviesa la industria textil.
Según explicó, la apertura de importaciones y la imposibilidad de competir con los precios de productos provenientes de China están afectando al entramado productivo argentino. Esta situación repercute directamente en la capacidad de las empresas para afrontar sus compromisos financieros.
La directora jurídica también aclaró que los departamentos que no aparecen individualizados en el mapa no fueron excluidos del relevamiento. Se trata de una decisión metodológica para preservar la privacidad cuando existen menos de cinco empresas en las condiciones analizadas.
Construcción, gastronomía y turismo: otros sectores en crisis
Vives identificó a la construcción como una de las actividades con mayores dificultades financieras, especialmente entre las empresas más pequeñas. Atribuyó este escenario a la fuerte caída de la actividad desde el inicio de la actual gestión nacional.
También mencionó a la gastronomía y el turismo como sectores afectados por la pérdida de poder adquisitivo de las familias.
En ese sentido, explicó que el endeudamiento familiar y el empresarial están directamente relacionados: cuando los ingresos no alcanzan para cubrir las necesidades básicas, disminuye el consumo y los pequeños comercios pierden clientes.
La especialista advirtió que esta situación ya tuvo consecuencias en los principales centros turísticos del país, donde durante la última temporada se registró una importante caída de la ocupación hotelera.
Las micropymes y los trabajadores independientes, en una situación más delicada
Otro de los datos destacados del informe corresponde a las pequeñas unidades productivas, como monotributistas y trabajadores autónomos.
De acuerdo con el relevamiento, este segmento registra una tasa de morosidad del 16,63% a nivel nacional, más del doble de la correspondiente al conjunto de las PyMEs.
Vives señaló que, en estos casos, las deudas están especialmente vinculadas con entidades financieras digitales y billeteras virtuales, entre ellas Mercado Libre y Ualá, que ofrecen créditos y administran fondos de sus usuarios.
La especialista remarcó que las unidades productivas más pequeñas son las que presentan mayores dificultades para cumplir con sus obligaciones.
«Crece la mora, pero no los niveles de otorgamiento de crédito»
Durante la entrevista, Vives cuestionó la interpretación de que el incremento de la deuda empresarial responde a una mayor cantidad de créditos otorgados.
«Crece la mora, pero los niveles de otorgamiento de crédito no están creciendo», sostuvo, al explicar que cada vez son más las empresas que no pueden afrontar los compromisos financieros que asumieron.
También señaló que el fuerte aumento de los servicios impacta especialmente sobre las pequeñas unidades productivas, que deben afrontar mayores costos en un contexto de caída de las ventas.
En cuanto a posibles medidas para atender el problema, indicó que todavía no observa iniciativas concretas destinadas específicamente al endeudamiento de las empresas.
El riesgo de una cadena de cierres y pérdida de empleo
Vives advirtió que la crisis financiera empresarial puede profundizarse mediante un efecto en cadena: cuando una empresa grande reduce su producción o suspende trabajadores, también perjudica a sus proveedores, pequeñas industrias y comercios que dependen de esa actividad.
Como ejemplo, mencionó la suspensión de trabajadores durante 90 días en Stellantis, con adelanto de vacaciones, una decisión que interpretó como una señal de la caída de la producción y de las dificultades para colocar los productos en el mercado.
«Es un problema porque en muchas ciudades y departamentos, cuando cierra una de estas grandes empresas, también es un problema para las pequeñas que le proveen», explicó.
Finalmente, invitó a consultar el sitio mapadeladeuda.ar, una plataforma interactiva que permite observar la situación financiera de las empresas y de las familias en todo el país.
La herramienta utiliza información de la Central de Deudores del Banco Central y se actualiza mensualmente. Al momento de la entrevista, los datos disponibles llegaban hasta agosto, mientras se procesaba la información correspondiente a septiembre.

