
La Rioja perdió más de 3.400 empleos formales desde la asunción de Milei y figura entre las provincias más afectadas
Un estudio de la Universidad Nacional de San Martín analizó la evolución del empleo formal privado en todo el país.
La provincia de La Rioja se encuentra entre las jurisdicciones más golpeadas por la pérdida de empleo formal privado desde la llegada del gobierno de Javier Milei, de acuerdo con un informe elaborado por el Programa de Capacitación y Estudios sobre Trabajo y Desarrollo (CETyD) de la Universidad Nacional de San Martín (UNSAM).
Así lo explicó Ignacio Garay, integrante del equipo de investigación que desarrolló el estudio denominado “Argentina entre dos realidades: la nueva geografía del empleo bajo el modelo de Milei”, durante una entrevista concedida a Radio La Torre.
El trabajo analizó la evolución del empleo formal privado entre septiembre de 2023 y septiembre de 2025 y buscó contrastar una de las principales afirmaciones que circulan en el debate económico nacional: que mientras el Área Metropolitana de Buenos Aires (AMBA) pierde empleo, las provincias del interior estarían experimentando un proceso de crecimiento y desarrollo laboral.
Sin embargo, Garay sostuvo que los datos no respaldan esa hipótesis. “Lo que termina encontrando el informe es que estas dos pretendidas realidades no son tales”, afirmó el investigador.
Según los datos relevados por el equipo de la UNSAM, durante el período estudiado se destruyeron aproximadamente 183.000 puestos de trabajo formal privado en Argentina, mientras que apenas se generaron alrededor de 38.000 nuevos empleos.
Además, de los casi 500 departamentos y municipios relevados en todo el territorio nacional, más de 300 registraron caídas en el empleo formal.
Garay explicó que, si bien el AMBA concentra la mayor cantidad de puestos perdidos en términos absolutos, la caída relativa se replica en gran parte del país. “Cuando observamos el peso relativo de la destrucción del empleo, vemos que regiones como la Patagonia, Cuyo e incluso el AMBA presentan caídas cercanas al 2%”, indicó.
No obstante, advirtió que el panorama se vuelve más crítico en el norte argentino. “El Nordeste registra caídas cercanas al 7% y el Noroeste alrededor del 3,5%, valores considerablemente más preocupantes”, señaló.
Al referirse específicamente a la situación riojana, Garay sostuvo que la provincia aparece entre las más perjudicadas por el deterioro del mercado laboral formal.
Si bien explicó que en los últimos meses los registros muestran cierta estabilidad respecto del año anterior, el análisis acumulado desde noviembre de 2023 evidencia una pérdida superior a los 3.400 puestos de trabajo formales. “Hay más de 3.400 puestos de trabajo formales perdidos en toda la provincia, lo que representa una retracción superior al 10%”, detalló.
El investigador aclaró que el fenómeno no es exclusivo de La Rioja, sino que forma parte de una tendencia nacional que afecta a la mayoría de las provincias argentinas.
Uno de los principales hallazgos del informe es que los sectores históricamente generadores de empleo continúan atravesando una situación crítica.
Garay identificó a la construcción, la industria y el comercio como las actividades más afectadas durante el período analizado.
En el caso de las ciudades pequeñas e intermedias, explicó que la caída de la obra pública y la desaceleración de la construcción privada tuvieron un impacto especialmente fuerte.
Además, advirtió que muchas economías regionales carecen de una estructura productiva diversificada que les permita compensar la pérdida de actividad en sectores clave. “Cuando una ciudad depende principalmente de una actividad económica y esa actividad entra en crisis, tiene menos herramientas para absorber el impacto laboral”, explicó.
Otro aspecto destacado por el informe es que el aumento del desempleo no refleja completamente la magnitud del problema laboral.
Según Garay, una parte importante de los trabajadores que pierden empleos formales terminan incorporándose a actividades informales o de baja calidad. “Lo que observamos es un crecimiento de los trabajos eventuales, las changas y otras formas de empleo refugio que permiten subsistir, pero sin estabilidad ni protección laboral”, indicó.
Esta situación, explicó, ayuda a entender por qué los índices de desocupación no muestran un salto tan pronunciado pese a la destrucción de puestos registrados.
Consultado sobre las perspectivas futuras y las herramientas impulsadas por el Gobierno nacional, como la reforma laboral y el Régimen de Incentivo para Grandes Inversiones (RIGI), Garay expresó escepticismo respecto de su capacidad para revertir la tendencia.
Según sostuvo, los sectores que actualmente muestran crecimiento económico —como la explotación de hidrocarburos, la minería o determinadas actividades agroindustriales— no son los principales generadores de empleo masivo. “El problema central es que los sectores que están creciendo no son aquellos que más empleo generan”, afirmó.
Respecto de la reforma laboral, consideró que podría modificar las condiciones de contratación, pero no necesariamente incrementar la cantidad de puestos de trabajo.
En cuanto al RIGI, señaló que las flexibilizaciones incorporadas al régimen reducen las exigencias vinculadas a proveedores locales y transferencia de conocimiento, por lo que el impacto sobre el empleo podría ser limitado.
“Mientras el patrón de crecimiento económico siga concentrado en actividades que demandan poca mano de obra, el empleo formal probablemente continúe estancado o incluso en retroceso”, concluyó.

