
La Rioja conmemoró los 50 años del martirio de los Beatos Riojanos con una multitudinaria celebración
La ceremonia, de la que participó el gobernador Ricardo Quintela, fue presidida por el arzobispo de Mendoza y presidente de la Conferencia Episcopal Argentina, Marcelo Colombo.
La ceremonia, de la que participó el gobernador Ricardo Quintela, fue presidida por el arzobispo de Mendoza y presidente de la Conferencia Episcopal Argentina, Marcelo Colombo, quien convocó a mantener vivo el legado de los Mártires Riojanos. El encuentro tuvo uno de sus momentos más emotivos con el responso y el depósito de los restos de los riojanos José Goyochea y Nélida Moreno, recientemente identificados tras permanecer desaparecidos desde la última dictadura cívico-militar.
En el marco de las actividades centrales por el 50° aniversario del martirio de los Beatos Riojanos, el gobernador Ricardo Quintela acompañó la celebración litúrgica presidida por Marcelo Colombo, de la que participaron también autoridades eclesiásticas, provinciales y nacionales, representantes de organizaciones sociales y de derechos humanos, junto a miles de peregrinos llegados desde distintos puntos del país.
Durante el responso, el gobernador Ricardo Quintela expresó sus condolencias y acompañamiento a los familiares de José Goyochea y Nélida Moreno, y destacó el profundo significado que tuvo para la provincia poder darles un lugar de descanso definitivo junto a la Ermita "El Pastor".
El mandatario recordó especialmente el vínculo personal que lo unía con ambas familias. En ese sentido, envió un afectuoso saludo a la familia Moreno y evocó con emoción a José Goyochea, a quien definió como "un hermano, amigo y compañero". También recordó que compartió sus años de escuela secundaria con una de sus hermanas, resaltando los lazos de afecto que lo unen desde hace décadas con la familia.
Finalmente, Quintela agradeció la presencia de los familiares y de todos quienes participaron del homenaje, destacando que el acto constituyó un momento de profunda memoria, reparación y reconocimiento para dos riojanos que fueron víctimas del terrorismo de Estado.
Memoria viva
Por su parte y en su homilía, el arzobispo de Mendoza y presidente de la Conferencia Episcopal Argentina Marcelo Colombo sostuvo que recordar a Monseñor Enrique Angelelli, Carlos de Dios Murias, Gabriel Longueville y Wenceslao Pedernera es mantener viva la memoria de quienes entregaron su vida por fidelidad al Evangelio frente al terrorismo de Estado, que buscó "acallar la voz de Dios y la fuerza imparable de su palabra".
El presidente de la Conferencia Episcopal Argentina definió a Angelelli como "un pastor según el corazón de Cristo" y afirmó que toda comprensión de su vida debe partir de esa entrega absoluta al Evangelio y al pueblo que le fue confiado. "Celebramos a un pastor decididamente identificado con Cristo hasta las últimas consecuencias. Toda mirada reductiva sobre su vida y su ministerio deja fuera la verdad de quien, en nombre de Cristo, solo supo amar hasta el fin", expresó.
A lo largo de su reflexión, Colombo recuperó las palabras del papa Francisco, quien definió a Angelelli como "un don del Señor para la Iglesia en la Argentina", destacando su profunda libertad interior, su fidelidad a la Iglesia y su compromiso permanente con la renovación impulsada por el Concilio Vaticano II y con una Iglesia cercana a los más humildes.
Asimismo, recordó otra de las definiciones del Pontífice al señalar que Angelelli "no fue un héroe, sino un verdadero mártir", porque hizo de su vida un testimonio de amor sincero, rechazando toda forma de explotación y permaneciendo siempre del lado de quienes sufrían la pobreza, la exclusión y la vulneración de sus derechos.
Colombo afirmó que el legado del obispo riojano conserva plena vigencia y aseguró que hoy seguiría invitando a los cristianos a ser "sal de la tierra y luz del mundo", denunciando todo aquello que atente contra la dignidad humana, comprometiéndose en la construcción de una sociedad más justa y fraterna y poniendo siempre en el centro a las personas, especialmente a quienes más sufren.
El arzobispo concluyó su homilía afirmando que Enrique Angelelli, junto a Carlos de Dios Murias, Gabriel Longueville y Wenceslao Pedernera, "siguen iluminando la vida de la Iglesia" con el testimonio de quienes permanecieron fieles a Cristo hasta entregar su vida.
Un lugar de encuentro
Al finalizar la celebración, el obispo de La Rioja, Dante Braida, agradeció a todas las instituciones y personas que hicieron posible la concreción del Parque Temático Turístico Memoria y Martirio y expresó su deseo de que el nuevo espacio se convierta en un lugar permanente de encuentro con el legado de los Mártires Riojanos. "Queremos que todos los que lleguen aquí puedan salir más motivados para construir un mundo mejor y fortalecer su fe. Ese es el sentido de todo el trabajo realizado y de este Centro de Interpretación, pensado para que sea visitado durante todo el año", expresó.
Braida destacó especialmente el acompañamiento del Estado provincial en la concreción de la obra y agradeció la decisión política de impulsar este proyecto en conjunto con la Diócesis. "Agradecemos al Estado provincial y al señor gobernador, que junto con todo su equipo hicieron una opción para trabajar con la Diócesis y con la Comisión de la Memoria en la preservación y profundización de este legado. Es un patrimonio espiritual e histórico que debemos seguir recibiendo, conociendo y transmitiendo a las nuevas generaciones", afirmó.
Asimismo, el obispo agradeció el trabajo conjunto de los municipios, de los equipos pastorales, de los medios de comunicación, de las comunidades religiosas y de los miles de peregrinos que participaron de la conmemoración, e invitó a vivir este Año Jubilar como una oportunidad para renovar el compromiso con el Evangelio, inspirados por el testimonio de los cuatro Mártires Riojanos.
Memoria, verdad y reparación histórica
Como parte de la jornada conmemorativa se realizó el depósito en el solar "Pastoral Angelelliana" y el responso por José Luis Goyochea y Nélida Noemí Moreno, matrimonio riojano secuestrado y desaparecido en Córdoba el 15 de agosto de 1977 durante la última dictadura cívico-militar. Padres de tres hijos pequeños, ambos permanecieron desaparecidos durante casi cinco décadas hasta que, en mayo de este año, el Equipo Argentino de Antropología Forense logró identificar sus restos en el ex centro clandestino de detención La Perla. A pedido de sus familiares, sus restos descansan desde ahora junto a la Ermita "El Pastor", en un acto de profundo significado para la memoria, la verdad y la reparación histórica.
Las actividades continuaron con la tradicional conmemoración en el lugar donde fue asesinado Monseñor Enrique Angelelli sobre la Ruta Nacional 38 y, posteriormente, con expresiones artísticas y culturales que acompañaron la jornada, además de la apertura del Centro de Interpretación del Parque Temático Turístico Memoria y Martirio.
La celebración formó parte de las actividades organizadas por el Obispado de La Rioja y el Gobierno provincial para conmemorar el cincuentenario del martirio de los Beatos Riojanos, una fecha que volvió a reunir a la comunidad riojana en torno al legado de quienes hicieron del Evangelio un compromiso permanente con la justicia, la paz y la dignidad humana.

