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La minería de yeso en Los Llanos riojanos genera empleo local y consolida un modelo de bajo impacto ambiental

Desarrollo productivo en el interior provincial

Las canteras Elvira y Rafaela, ubicadas en el departamento Juan Facundo Quiroga, se consolidan como un emprendimiento de minería no metalífera que combina generación de empleo genuino, producción para la industria nacional y cumplimiento de estándares ambientales. El proyecto familiar emplea mano de obra local y proyecta ampliar su planta de trabajadores.

Ubicadas en la estancia Los Coloraditos, en San Rafael, departamento Juan Facundo Quiroga, las canteras de yeso Elvira y Rafaela representan una experiencia de minería no metalífera a pequeña escala que impulsa empleo local y desarrollo productivo en Los Llanos riojanos.

El emprendimiento es llevado adelante por la ingeniera Carolina Peñaloza y su familia, quienes desde hace años trabajan en el aprovechamiento del yeso como recurso mineral destinado a distintas industrias del país.

Peñaloza explicó que el proceso productivo comienza con la roturación del material mediante maquinaria hidráulica, para luego separar el yeso en distintos tamaños según los requerimientos de las empresas compradoras.

Actualmente, la producción alcanza un promedio de cuatro camiones diarios de 30 toneladas cada uno, con destino principalmente a las provincias de Córdoba y San Juan.

El yeso extraído posee niveles de pureza de entre el 84 y el 93 por ciento y se utiliza para la fabricación de placas de yeso, yeso agrícola destinado a la recuperación de suelos y elaboración de cemento.

La actividad genera empleo para familias de la región, con seis operarios provenientes de San Ramón y Portezuelo, además de dos encargados oriundos de San Juan radicados en La Rioja. Todos fueron capacitados para el manejo de maquinaria y trabajan bajo el convenio colectivo minero.

Según destacó la propietaria, el impacto económico también se refleja en el movimiento comercial de localidades cercanas, donde el consumo cotidiano de los trabajadores fortalece la economía regional.

Bajo impacto ambiental

En materia ambiental, las dos canteras cuentan con aprobación oficial de sus estudios de impacto ambiental por parte de la Secretaría de Ambiente provincial.

La cantera Elvira recibió la habilitación ambiental en marzo de este año, mientras que Rafaela obtuvo recientemente la aprobación correspondiente, cumpliendo con los estándares ambientales provinciales y nacionales.

Peñaloza remarcó que se trata de una actividad de bajo impacto ambiental, principalmente porque la explotación no requiere consumo de agua y los residuos derivados de combustibles y lubricantes son gestionados mediante sistemas de contención específicos.

Asimismo, explicó que al finalizar la explotación de cada cantera se realizan tareas de reacondicionamiento del terreno para restablecer las condiciones originales de la superficie.

“El principal impacto es el movimiento de suelo en una zona árida donde las precipitaciones ya limitan otras actividades productivas”, indicó.

También señaló que antes de iniciar los trabajos se realiza un relevamiento de la vegetación existente, respetando especies protegidas como el quebracho y delimitando las áreas aptas para explotación.

Potencial de crecimiento

En ese sentido, consideró que Los Llanos riojanos poseen un importante potencial para el desarrollo de la minería no metalífera.

“Hacia la Ruta de los Caudillos hay presencia de laja, arcilla y yeso, y en la zona de Chepes existen prospecciones de otros minerales”, afirmó.

La historia del emprendimiento comenzó en 1974, cuando la familia Peñaloza adquirió la estancia Los Coloraditos y detectó afloramientos de yeso en el terreno. Sin embargo, recién en 2004 se iniciaron las primeras experiencias productivas junto a una empresa del sector.

Posteriormente, desde 2014 se desarrollaron estudios geológicos y proyectos de aprovechamiento minero que permitieron avanzar en la consolidación de la actividad.

En 2020, en plena pandemia, la familia estableció vínculos comerciales con la empresa Sherpa y concretó un acuerdo virtual que permitió poner en marcha la producción. El primer camión con yeso salió el 13 de septiembre de 2021.

Tras un período de fuerte demanda vinculado al sector de la construcción, especialmente hasta 2023, la actividad registró una desaceleración asociada al contexto económico nacional, aunque actualmente el emprendimiento se encuentra estabilizado y proyecta incorporar cuatro nuevos trabajadores.

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