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De la pérdida al impulso: un joven convierte el duelo en un negocio familiar

En el barrio Asodimo, la historia de Lucas Suárez es la de un duelo transformado en motor. Tras la muerte de su abuelo, decidió dar el paso que durante años le había sugerido: emprender por su cuenta.

Se trata de un negocio gastronómico de sándwiches y hamburguesas que, en apenas dos meses, comenzó a abrirse camino con el apoyo de su familia y amigos.

“Esto es un emprendimiento que tenemos con toda mi familia y amigos. Empezamos hace dos meses recién”, cuenta a Canal 9 el joven quien durante siete años trabajó en una lomitería y es el único del grupo con experiencia previa en el rubro. “Por mucho tiempo mi abuelo me dijo que haga las cosas solo, que emprenda solo. Decidí comentarle a mi mamá que quería empezar algo para nosotros y así arrancamos”.

El inicio fue austero: con 250 mil pesos compraron pan de miga, jamón y queso, y comenzaron a vender. Con el correr de las semanas, el menú se amplió y llegaron las bebidas, un freezer, que aún hoy pagan a razón de 13 mil pesos diarios, y finalmente, las hamburguesas, el producto que consolidó la propuesta.

El crecimiento fue acompañado por un esfuerzo colectivo. “Yo hacía delivery antes, volvía y seguía con las hamburguesas. Mi mamá cortaba los tomates, le pedía a mi viejo que busque el gas cuando me quedaba sin gas, llamaba a un amigo para que me ayude… estábamos muy desordenados hasta que decidimos hacer bien las cosas para poder crecer”, recuerda.

Hoy, el emprendimiento da trabajo a siete personas y cuenta con reparto a toda la ciudad. Suárez, que además se dedica a la refrigeración, reconoce que “lo que más cuesta es la cabeza, que da vueltas”. Y deja un mensaje para quienes dudan en dar el paso: “Sugiero que confíen. Da miedo, pero hay que controlarlo y confiar en la gente que tenés al lado. En base a eso vas a ver si creces o no. Esa gente tiene que querer crecer con vos, si no es imposible”.
 

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