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Asfixia federal: el ajuste de Milei aprieta a las provincias y golpea a La Rioja

Enero dejó un dato que no admite maquillaje discursivo: todas las provincias argentinas perdieron recursos reales. La Rioja registró una baja del −6,7%.

El último informe del Instituto Argentino de Análisis Fiscal (IARAF), elaborado en base a datos oficiales, confirma que las transferencias automáticas nacionales cayeron en términos reales un 6,6% interanual en promedio. La Rioja registró una baja del −6,7%. Es decir, prácticamente en línea con el promedio nacional. No fue un caso aislado. Fue parte de un fenómeno estructural.

Pero cuando la caída es generalizada, el dato deja de ser técnico y se vuelve político.

Un ajuste que no se ve en Buenos Aires, pero se siente en el interior

El gobierno nacional sostiene su programa de ajuste con el argumento del equilibrio fiscal. Sin embargo, el equilibrio en las cuentas de la Nación tiene una contracara: el desequilibrio en las provincias.

La reducción real de las transferencias implica que, aunque nominalmente los envíos puedan crecer, pierden frente a la inflación. Traducido: las provincias reciben dinero que compra menos.

Y cuando compra menos, se resiente todo: salarios estatales, hospitales, escuelas, programas sociales, obra pública, servicios básicos.

El ajuste nacional no desaparece: se traslada. Se descentraliza. Se federaliza.

Un mapa en rojo

El informe es contundente. No hubo una sola jurisdicción con variación real positiva.

Tucumán y CABA encabezaron las caídas con −7,9%. Córdoba y Santa Fe superaron el −7%. En el NOA, Catamarca, Santiago del Estero, Jujuy y La Rioja se movieron entre −6,7% y −6,9%. En Cuyo y la Patagonia, el patrón fue el mismo.

No hay grieta geográfica. Hay una tendencia.

Cuando las 24 jurisdicciones pierden recursos en el mismo mes, ya no se trata de una oscilación coyuntural: es una política fiscal que impacta de manera uniforme sobre el entramado provincial.

La Rioja: vulnerabilidad estructural

Para una provincia como La Rioja, con menor estructura productiva y alta dependencia de recursos nacionales, una caída real del −6,7% no es un número abstracto.

Es menor margen de maniobra.
Es más presión sobre el presupuesto.
Es más dificultad para sostener empleo público, salud y educación.

Las provincias grandes pueden compensar parcialmente con recaudación propia. Las más chicas, no. Y ahí es donde el federalismo se vuelve asimétrico.

El discurso libertario plantea un Estado nacional más chico. Pero la pregunta es inevitable: ¿qué pasa cuando el Estado nacional se achica trasladando el costo a las provincias que tienen menos espalda financiera?

Federalismo bajo tensión

El dato más importante del informe del IARAF no es cuánto cayó cada provincia. Es que todas cayeron.

Eso marca una dirección.

El inicio de 2026 consolida una tendencia: la pérdida de poder adquisitivo de las transferencias automáticas. Y cuando eso ocurre de manera sostenida, el federalismo entra en zona de presión.

No se discuten montos nominales. Se discute capacidad real.
No se discute retórica. Se discute funcionamiento.

Porque cuando los recursos reales bajan, el ajuste deja de ser una consigna nacional y se convierte en un problema concreto en cada hospital del interior, en cada escuela, en cada municipio que no llega a fin de mes.

La asfixia federal no es una metáfora. Es una dinámica fiscal en marcha.

Y La Rioja, como el resto del país, ya la está sintiendo.

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