
A Angelelli: no lo busquen entre los muertos,....Está Vivo
Por Delfor Brizuela, secretario de Derechos Humanos de la provincia.
Por eso lo conmemoramos sin una "pisca" de tristeza. Angelelli se vive, se sigue, se celebra.
Nos convoca la Vida. No la muerte. Todo lo contrario: nos moviliza la Fe, el amor y la esperanza.
Nos convoca la victoria del amor al pueblo y al evangelio, encarnado en nuestra historia riojana y argentina, en el testimonio y mensaje de un Obispo, pastor con olor a oveja: Monseñor Enrique Angelelli, profeta y mártir de tierra adentro.
Desde que comenzó a andar los caminos polvorientos de La Rioja, al final de los 60, anunció la Justicia y la Paz que tanto necesita la humanidad y que siempre van de la mano. Porque no hay Paz sin Justicia, ni Justicia sin Paz.
Nos dijo con valentia: que frente a la injusticia, no se puede ser neutral ni indiferente. No se puede mirar para otro lado.
También nos dijo que como servidor del evangelio, no podia predicar la resignación a un pueblo marginado, sufrido, postergado, olvidado, explotado y abondonado por los poderosos y por un Estado Nación diseñado y fundado desparejo, con tantas desigualdades y marcadas asimetrias.
Su palabra y acción, llamaba a construir una sociedad justa, solidaria y fraterna, donde el amor y la igualdad sean una realidad para el pueblo, una moneda corriente para los humildes;
donde haya trabajo que dignifique a todos y todas, donde los proyectos politicos, económicos y sociales, tengan como centro la dignidad humana, la justicia social, la soberania e identidad de los pueblos, la comunidad organizada, el respeto a la cultura y a la construcción colectiva de un pueblo de hermanos, que en La Rioja, al decir de Angelelli, se llama Tinkunaco.
Una Rioja de Tinkunaco fué su pasión; una Argentina feliz, fundada en la cultura del encuentro también.
Todo esto fué Angelelli. Lo predicó, lo vivió, lo practicó, lo inspiró....por eso lo persiguieron y mataron, por su coherencia y compromiso, por no negociar la dignidad del pueblo y del evangelio. Por enfrentar el miedo, el terror y el desprecio del derecho y la justicia por parte de la dictadura civico-militar.
Frente a Angelelli y su testimonio de jugarse y entregar la vida en martirio, no hay "medias tintas", quedan dos opciones: abrazar su causa, que es la causa de la vida, del pan, la tierra, el techo, el trabajo con memoria- verdad y justicia o la de sus verdugos del terrorismo de estado: que es la muerte, el salvarse solo, el egoismo institucionalizado, el ajuste y despojo a las mayorias que buscan el pan de la dignidad y el trabajo.
Por eso hoy, en este espacio y tiempo histórico, martirial y sagrado, le pedimos la fuerza, y, nos comprometemos, apoyados en su palabra y obra, a trabajar en el presente del Mundo, de la Patria y de La Rioja, por la paz. A abandonar el insulto y el odio.
A pensar un argentina que produzca y genere trabajo para sus hijos..
A luchar para que la tierra y el agua sean para todos y nuestras poblaciones campesinas y rurales puedan quedarse en su lugar, con su cultura, identidad y arraigo.
Que los argentinos vivamos en un pais soberano, con Las Malvinas siendo parte con el continente de nuestra Patria y Nación.
Que la tierra sea para el que la trabaja y no quede aprisionada en pocas manos o entregada a extranjeros.
Que nuestros jubilados vivan dignamente con salud, descanso y felicidad.
Por nuestros compatriotas con discapacidad, que no sufran discriminacion y olvido.
Por la clase trabajadora que enriquece la Nación para que sea protagonista del desarrollo, el trabajo y la justicia social.
Por nuestras infancias, para que no les falte salud, educación y alegria.
Por nuestra juventud que anhela y sueña un mundo mejor.
Por la educación pública y la Universidad pública que humaniza y dignifica los pueblos y fortalece la democracia.
Por nuestros mayores, que guardan la sabiduria como un tesoro y que no merecen ser olvidados
Por la Patria federal, esa que defendia y promovia Angelelli, invitándonos a asumir la historia de nuestros caudillos federales, que interpretaron la cultura, la religiosidad del pueblo y un profundo sentido de Nación y Patria Grande.
Esa Patria federal y unida, que está pendiente construir y que la haremos posible con la fuerza de nuestros pueblos originarios, de Facundo, El Chacho, Felipe Varela, Rosarito, los 30.000, Enrique Angelelli y sus compañeros mártires
Gracias Obispo Angelelli, por convocarnos, a 50 años de tu martirio, en el que quisieron acallar tu voz de pastor y profeta, junto a la de tus sacerdotes Carlos y Gabriel, y , el laico Wenceslao, a no rendirnos y seguir luchando en paz y en democracia, por una Patria federal, justa, solidaria y fraterna, con un oido en el pueblo y otro en el evangelio.
Enrique Angelelli: Presente!
Carlos y Gabriel: Presentes!
Wenceslao Pedernera: Presentes!
30.000 detenidos- desaparecidos: Presentes!

