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20 de noviembre: Día de la Soberanía Nacional

Columna: Dra. Isabel Marta Salinas

El Día de la Soberanía Nacional conmemora la batalla de la Vuelta de Obligado, que tuvo lugar el 20 de noviembre de 1845. La fecha recuerda la gesta de los soldados de la Confederación Argentina, liderada por Juan Manuel de Rosas, quienes en inferioridad de condiciones resistieron la invasión del ejército anglo-francés que pretendía colonizar los territorios de nuestro país.

El 20 de noviembre se libra la batalla a orillas del Río Paraná. Ese día, soldados argentinos repelieron la invasión de la flota naval más poderosa de esa época,  pero el Gobierno de Juan Manuel de Rosas, respaldado desde el exilio por el general José de San Martín, preparó una resistencia y lo impidió.

Las fuerzas invasoras buscaban ingresar por el Paraná. Las tropas nacionales, al mando de Lucio Mansilla, se anticiparon en un estrecho recodo de ese río, la Vuelta de Obligado, en el distrito bonaerense de San Pedro.

El día citado se produjo el llamado Combate de la Vuelta de Obligado, cuando las tropas del general Lucio Mansilla intentaron detener el avance de un centenar de barcos ingleses y franceses en el Río Paraná. Los patriotas argentinos usaron cadenas y cañones para detener el avance enemigo.

Las dos mayores potencias imperiales europeas pretendían la libre navegación de los ríos internos y del comercio de lo que después sería Argentina. Juan Manuel de Rosas, representante de los intereses porteños había ordenado, como medida defensiva, clausurar la navegación de los ríos a las potencias extranjeras.

Protagonizaron la contienda por un lado las tropas de la Confederación Argentina, liderada en aquél entonces por Don Juan Manuel de Rosas, y por el otro, las fuerzas navales de la "entente cordiale", una alianza entre Inglaterra y Francia, las dos  potencias más poderosas de la época.

El enfrentamiento fue sumamente desigual. La flota anglo-francesa contaba con 22 barcos de guerra y 92 buques mercantes, con 418 cañones y 880 soldados. La argentina tenía tan solo seis barcos mercantes, un bergantín y 60 cañones de escaso calibre.

Felipe Pigna, -conocido historiador-,  en su sitio oficial, describe la defensa que dispuso Rosas, relata que fue tan precaria como ingeniosa. “Tres enormes cadenas atravesaban el imponente Paraná de costa a costa sostenidas en 24 barquitos, diez de ellos cargados de explosivos”. Agrega que “detrás de todo el dispositivo, esperaba heroicamente a la flota más poderosa del mundo una goleta nacional”. De esa manera se buscaba demorar al contrincante, además de dañar sus embarcaciones.

El enfrentamiento se prolongó por un lapso aproximado de 9 horas, logrando las tropas enemigas perforar las líneas de tres gruesas cadenas colocadas por los patriotas, como barrera  defensiva.

Muchos historiadores coinciden en que las huestes al mando de Lucio N. Mansilla desplegaron una perspicacia y un heroísmo admirable, y que la estrategia militar adoptada por el restaurador fue brillante.

Los daños producidos a la "entente" en Obligado, y posteriormente en Tonelero, San Lorenzo y Punta Quebracho, obligaron a los enemigos a desistir de una "intervención en el Río de la Plata" que si bien estuvo orientada encubiertamente a garantizar sus propios intereses comerciales, encubría la intención inducida "desde adentro" para independizar la Mesopotamia.

El enfrentamiento de la Vuelta de Obligado fue el primero de otros tres enfrentamientos,  el del paraje Tonelero, el 9 de enero de 1846; una semana más tarde, la batalla de San Lorenzo, donde el General José de San Martín derrotó a los españoles con los Granaderos, y por último, Quebracho, sitio donde los patriotas cañonearon a los invasores.

José de San Martín desde el exilio comprendió como pocos la importancia estratégica de este acontecimiento manifestando en alguna oportunidad: "Ya sabía la acción de Obligado; ¡que iniquidad! De todos modos los interventores habrán visto por este échantillon que los argentinos no son empanadas que se comen sin más trabajo que abrir la boca".

 El Libertador, en reconocimiento a éstas y otras acciones, legó por disposición testamentaria a Rosas el sable con el que luchó por la independencia.

La conmemoración de este acontecimiento como "Día de la Soberanía Nacional", fue promovida por el historiador José María Rosa y establecida por la Ley N° 20.770 en 1974. En noviembre de 2010, durante la presidencia de Cristina Kirchner, el Poder Ejecutivo determinó por decreto que el cuarto lunes de cada mes de noviembre sería feriado nacional en conmemoración de la batalla. El texto del decreto 1584/2010 señala entre sus párrafos: "El 20 de noviembre de 1845, en la batalla de Vuelta de Obligado, algo más de un millar de argentinos con profundo amor por su patria, enfrentó a la Armada más poderosa del mundo, en una gesta histórica que permitió consolidar definitivamente nuestra soberanía nacional".

El reconocido historiador Pacho O' Donnell, considera la batalla como "Una de las dos mayores epopeyas de nuestra Patria junto con el cruce de los Andes. Una gesta victoriosa en defensa de nuestra soberanía que puso a prueba exitosamente el coraje y el patriotismo de argentinas y argentinos, lamentablemente silenciada por la historiografía liberal escrita por la oligarquía porteñista, antipopular y europeizante, vencedora de nuestras guerras civiles del siglo XIX".

Es relevante conocer, difundir y resignificar los acontecimientos fundacionales de nuestra historia nacional.

La gesta de Obligado en particular, pero en especial el rechazo a un bloqueo impuesto por las dos potencias coloniales más poderosas del mundo de entonces, constituye un acontecimiento histórico que evidencia la capacidad colectiva de nuestro pueblo.

Promover esta conmemoración es necesario  para  reflexionar  sobre las potencialidades de nuestra nación para valorarlas, consolidarlas y orientarlas para lograr la felicidad del pueblo y la grandeza de la Patria.-

 

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